¿En qué se
diferencia esta obra de otras comedias sobre el amor?
Yo
no la definiría como una
comedia pura y dura. Más bien es una función
en la que se hacen varias radiografías sobre las
relaciones de pareja. Para mí, Neil LaBute es uno
de los autores más
inteligentes y aquí presenta una obra que tiene
una sorpresa detrás de otra. Hay pasión,
odio, manipulación, desamor, risas... En definitiva,
tiene un poco de todo.
¿Presenta un punto de vista de las relaciones
humanas más acorde con la realidad?
Sí, porque ahora la realidad es saber quién
tiene mejor puesto de trabajo, quién gana más...
Hoy en día parece que nos movemos por algo ambicioso
y que el trabajo siempre está por encima del amor,
las relaciones y los sentimientos. Eso se da mucho en esta
función, donde o se tiene una cosa o la otra.
¿Somos demasiados competitivos?
Absolutamente.
Obra «de resaca»
¿Hará reflexionar
al espectador?
Sí. Cada uno sale con una idea del espectáculo
y está hecho así a propósito. Saldrán
del teatro, irán a cenar y no podrán evitar
hablar de él. Es lo que yo llamo una obra de resaca,
empiezas a acordarte de las cosas y a atar cabos.
¿Cómo es su personaje,
Martha?
Es una mujer de armas tomar.
Hay gente para la que el triunfo y el trabajo están
por encima de su vida personal. Tampoco quiero desvelar
mucho más.
En esta ocasión, es su
personaje el que toma la iniciativa en la conquista.
En
la obra hay dos mujeres y dos hombres. Los personajes absolutamente
femeninos son
Adam, interpretado por Juanjo
Artero; y Sara, el de Beatriz Santana. Los masculinos los
interpretamos Cristóbal Suárez y yo. El hombre
y la mujer aman de diferente manera. Odio generalizar,
pero es cierto que hay cosas evidentes. Las mujeres no
deben dejarse manipular. Lo mismo debe ocurrir con los
hombres. No se puede consentir que haya alguien que maltrate
física y psicológicamente a otro.
Del amor al odio hay un pequeño paso. ¿Cree
en esta afirmación?
Hace muchos años tuve una experiencia con un director
que de repente era absoluto amor. Yo era pequeña
y no entendía nada. Se paró el rodaje y cuando
una semana después nos volvimos a reincorporar esa
persona pasó a odiarme absolutamente. Creo que la
línea que separa el amor y el odio es muy fina.
Sin embargo, estoy en contra de ese otro dicho de quien
bien te quiere te hará llorar. Esto es mentira.
A lo largo de su carrera ha
trabajado en distintos medios. ¿Con
cuál se queda?
Si tengo que elegir, mi verdadera
pasión es el
teatro. El tener a la gente en directo es una sensación única.
¿Cuáles son sus
proyectos?
En un par de meses termino
esta función y también
estoy finalizando una 'tele movie'. La verdad es que ahora
me toca descansar porque desde julio no he parado.
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