El eterno triángulo amoroso que termina en tragedia sirvió al ilustrado Chordelos Laclos para radiografiar a la decadente aristocracia del siglo XVIII francés. El libro de Laclos, escrito de forma epistolar, fue el texto en el que se basó el dramaturgo Christopher Hampton para hacer una adaptación teatral que, traducida al castellano por Mercedes Abad, puso en escena Ernesto Caballero.

Texto: EFE - Terra Belén Sánchez

 
     
     
 
 
     
 

Las amistades peligrosas
de Christopher Hampton
Versión de Mercedes Abad

Reparto por orden de intervención

Merteuil: Amparo Larrañaga
Cécile: Inge Martín
Volanges: Susana Hernández
Valmont: Toni Cantó
Azolán: Francisco Déniz
Rosemonde: Carmen Bernardos
Tourvel: Maribel Verdú
Emilie: Esther Acevedo
Danceny: Nicolás Belmonte

Dirección:
Ernesto Caballero

 
     
     
 
  Una aristocracia decadente encerrada en su palacio de cristal. Una clase que se sabe en sus horas bajas y sólo puede manifestar su refinada rebelión ante la emergencia de la nueva burguesía mediante el desenfreno libertino. Un afán de diseccionar científicamente los mecanismos de la seducción abocado al fracaso y a la infidelidad. Y una fascinación; la que hallamos en unos personajes que nos presenta -mediante el aguado recurso de una correspondencia desvelada- un preclaro hijo de la ilustración: Choderlos de Laclos.

Escrita siguiendo las directrices marcadas por la perceptiva del XVIII, que estipulaba la función correctora de las costumbres en las artes, esta obra se recrea con tan inquietante ambigüedad en las intrigas de sus depravados protagonistas que logra hacer tambalear nuestra tranquila actitud como lectores/espectadores. Y de este modo, la distancia que en un principio deberíamos mantener hacia ellos para reprobarlos, se desvanece a menudo para procurarnos un inconfesable reconocimiento en su desesperada humanidad, cuando no extraña e inquieta admiración ante la inteligencia y la capacidad de transgresión de la Marquesa de Merteuil y del Vizconde de Valmont. Frente a éstos, el también ambiguo antagonismo de una Virtud (Tourvel, Cecile...) que a veces se reviste de puritanismo, y que deja al descubierto una hipocresía más taimada aún que el juego maldito de los héroes libertinos. Y es que esta clase emergente, con sus sagrados principios morales, ahora sabemos que también ha terminado resultando una amistad bastante peligrosa.

En cualquier caso nuestra versión, que parte de la adaptación teatral de Christopher Hampton, brillantemente vertida al castellano por Mercedes Abad, trata de resaltar esta circunstancia, así como nuestro convencimiento de que ciertos comportamientos convulsos no son más que el resultado de una soterrada angustia de saberse representado en un mundo tan frágil y quebradizo como un teatro de vidrio- Tal que el nuestro.

Ernesto Caballero.

 
   
 
     
 
  Maribel Verdú ha dicho sobre su participación en Las amistades peligrosas.
 
 

"En esta función interpreté el personaje que popularizó Michelle Pfeiffer en la versión de Stephen Frears. Me resultó muy duro. Tanto que me dije que jamás volvería a representar dramas en el teatro. En cine es diferente. Lo ruedas y sanseacabó. Pero eso de salir todos los días al escenario a sufrir no va conmigo."

Texto: "La novia soñada" de Luis Alegre.