por José Luis Cantalejo

Pantalla Tres
Mayo de 1992

 
         
     
 

En casa del herrero..., cuchillo de hierro
No es raro encontrar periodistas que no leen nunca el periódico, cantantes que no escuchan música o actores que no pisan una sala de cine. No es el caso de Maribel Verdú.
Me encanta ver películas y adoro a la gente que va mucho al cine. Las películas españolas especialmente las veo todas –o casi todas– en cuanto se estrenan. Y extranjeras todas las que puedo. También me gusta mucho leer, estar con los amigos y escuchar música.

¿Qué tipo de música?
Me gusta casi todo. Pero especialmente gente como Phil Collins, Bruce Springsteen o Joe Cooker, que me vuelve loca. Sin embargo, si tuviera que escoger una canción especial en mi vida, me quedaría con un tema antiguo: Yo que vivo sin ti, de Gianni Morandi.

¿Practicas deporte?
Cuando tengo tiempo libre suelo practicar natación, tenis o "squash". Si estoy trabajando y no dispongo de más tiempo, nunca dejo de realizar mi gimnasia diaria.

¿Qué personaje te gustaría interpretar en la pantalla?
Hace poco tiempo terminé de leer Madame Bovary. Es un personaje fabuloso para una actriz. Pero tremendamente difícil, tan trágico, tan dramático... un palo, vaya.

Trueba, Portugal y Jorge Sanz
El año pasado fue para Maribel un año de teatro tanto como de cine. Romeo y Julieta, El Tenorio, Miles Gloriosus, Juego de reinas..., son algunos de los trabajos que han revelado a la Verdú también como actriz teatral.
Yo siempre digo que a mí lo que me gusta es la interpretación. Me da igual delante de una cámara que sobre un escenario. De todas formas, yo he nacido y he crecido más en el cine. Me vuelve loca rodar exteriores, en un estudio, aquí mismo... Pero también pienso que no se puede vivir sin teatro y que no hay nada comparable en el mundo a estar sobre un escenario. Las madres dicen que parir es lo más grande. Yo no he parido, así que para mí lo más grande es el escenario. Te digo esto igual que te digo que el cine me vuelve loca.

Sea como sea, el caso es que Maribel Verdú, igual que el 99 por 100 de los actores a la hora de elegir entre una buena película y una buena obra de teatro, se queda siempre con el cine.
Gerardo Maya me ofreció recientemente participar en la nueva función de Alonso de Santos, Dígaselo con ballet. Acepté encantada porque además ya había trabajado con Maya en Juego de reinas. Pero me llamó Fernando Trueba y me ofreció su nueva película. Me dije: "Dios mío, otra vez Trueba, otra vez Portugal, otra vez Jorge Sanz, otro guión de Azcona...". No podía negarme. Y he tenido que dejar el teatro. Los directores lo entienden.

El trabajo con Trueba no es el único proyecto cinematográfico a corto plazo de Maribel Verdú, También intervendrá en la próxima película de Antonio Giménez-Rico, que llevará por título Tres palabras. Y compartirá cartel de nuevo con Jorge Sanz. Una repetición de pareja que ella no considera contraproducente.
Los directores llaman a los actores que consideran idóneos en cada momento. Sea por el tirón de taquilla, porque ya hayan trabajado con ellos y se sientan a gusto, porque no quieran arriesgarse. si te llaman para un trabajo interesante, no vas a decir que se lo den a otra actriz, que tú ya has trabajado mucho este año. Sería absurdo.

Lo sería. Sin duda. Como absurda es esta primavera madrileña que sirvió de marco a la entrevista concedida por Maribel Verdú a Pantalla 3. Sol, lluvia, viento, calor y frío. Todo al tiempo. Todo mezclado. La tarde amenazaba con revolver y enredar el pelo a Maribel mientras se dirigía a sus clases de canto. El Café de Oriente, una vez más, era testigo mudo.

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