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Si existe una sonrisa mágica
es la suya. Si de una chica "normal" hablamos, es
de lla. Y ésta es, a su juicio, la mejor etiqueta
que a cualquiera le pueden colgar. ¿Para qué más
parafernalia? Maribel Verdú ha aprobado con creces
la mayoría de edad de su vida profesional, recien
cumplidas dos décadas entre rodajes y escenarios.
Y cosecha nuevos frutos con Por amor al arte, la
obra de teatro que durante los últimos meses y hasta
el 15 de diciembre "pasea" por la geografía española
a las órdenes de Gerardo Vera. Todo un triunfo al
que añadir el éxito en su vida privada. Maribel proclama
a los cuatro vientos que es feliz consu marido desde
hace cuatro años, Pedro Larrañaga.
Todo Corazón
Tratando de hallar una fórmula que resuma este excelente
"suma y sigue", Maribel no se cansa de repetir:
"En la vida sólo hay
un éxito, y es el de vivir como uno desea".
Fue Trini, la muchachita humilde de Amantes (1991),
Marina, la tuerta a la que una noche auxilia Antonio
Resines en La buena estrella (1997),
Luisa, "fetiche" de los dos adolescentes de Y
tu mamá también (2001)...
Como si de una matriuska rusa se tratara, de Maribel
"nacen" decenas de mujeres a las que sabe dotar
de la inteligencia y la pasión con que protagoniza su
vida real. Esta mujer es todo corazón. Aquí, precisamente,
radica parte de su triunfo, en poner toda la carne
en el asador, tal y como reconocía en una entrevista
concedida a SEMANA: "Soy
totalmente pasional, no sé hacer nada si no pongo
toda la pasión de la que soy capaz en ello".
Mujer Sencilla
Maribel es una mujer de gustos sencillos y sin demasiadas
ambiciones. Se considera sumamente organizada y
si algo no soporta es perder el tiempo. "Yo
siempre digo que en la vida puedes hacer de todo
si te organizas bien, y a mi me encanta. Soy una
tía muy organizada, demasiado quizá". Exprime
cada momento de la vida sin hacer ostentación de
su jerarquía de "estrella" y disfruta de esas pequeñas
cosas que hace cualquier persona de a pie: igual
de feliz se siente sacando a pasear a su perro Tito
que viendo una buena película al lado de su marido
con un buen picoteo sobre la mesa, o en una reunión
de amigos aliñada con una jugosa charla. Su gente
es el pilar fundamental de su vida: "Me
doy cuenta de lo mucho que disfruto con los amigos,
la familia y mis cosas"
Muy Positiva
Maribel es una persona muy positiva; para ella la
botella siempre está medio llena. No cree en la
felicidad absoluta, pero le basta con sentirse
feliz a ratos. En su filosofía tan optimista de
vida ha jugado un importante papel el yoga, que
descubrió hace untiempo como terapia a sus dolores
de cuello y estómago. Practica esa disciplina desde
hace dos años durante tres horas por semana y le
ayuda a aferrar bien los pies a la tierra. "Creo
que la humildad es algo que no debemos olvidar
nunca porque un día estás arriba y otro día no
te digo dónde".
Si se autoanaliza, algo que no
es muy dada a hacer, concluye que, además de apasionada
(principal rasgo de su carácter), es una persona
muy metódica. Con el desorden y la impuntualidad,
por ejemplo, no puede. Son dos aspectos que le sacan
de quicio... no hay muchos m´s. Porque si de alguna
virtud propia se jacta es de no derrochar jamás su
energía en discusiones tontas, y de tener un gran
sentido de la justicia (quizá representando el equilibrio
de Libra, su signo).
A la última
La moda le vulve loca y considera que es un soporte
más donde mostrar el arte. Sigue las tendencias
sin caer en el victimismo de lo fashion, pero no
es el envoltorio su principal arma de conquista.
Más tienen que ver en esto su autenticidad, sin
aditivos, y su espléndida sonrisa, siempre complementada
por un sentido del humor en perfecta forma:
"Dame risas y un poco
de cachondeo. Intento poner una sonrisa a casi
todos los momentos de día, al menos a mí me va
bien así". Resume un carácter
positivo, práctico, alegre, risueño, trascendente
sólo cuando la ocasión lo requiere y con una única,
lógica y muy sana ambición: "Intentar
ser feliz con lo que hago en mu trabajo y en mi vida,
e intentar estar dignamente en lo que se me presente".
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