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Dos mujeres, Luisa
y Trini. Un hombre, Paco. La Muerte, un crimen vulgar en
la calle Tetuán como base argumental para una película
de Vicente Aranda. Maribel Verdú, Victoria Abril, Jorge
Sanz y una secuencia inolvidable rodada en Burgos. Nieve,
sangre, pies desnudos. el inmenso talento de un equipo
artístico impecable confluye en una cinta imprescindible
de la pasada década.
Me acordé de Trini, criadita humilde
a la que interpreta una jovencísima e impecable Maribel
verdú en Amantes, de Vicente Aranda,
cuando el escritor Luis Alegre dio título a un libro sobre
la actriz, para
el homenaje que la Primavera cinematográfica de Lorca rindió,
en mayo pasado, a la brillante protagonista de La
buena estrella. El volumen "La novia soñada",
me trajo a la memoria el trabajo medido, certero, de Maribel
en esa película de 1990, y sobre todo en el momento en
el que se encuentra con su rival, Luisa, una Victoria Abril
espléndida, amante avezada, que le arrebata a Trini el
novio, su Paco, con juegos eróticos, pañuelos, timos a
paletos, artimañas desconocidas para la inocente criada
de un militar.
La novia, dulce, sin experiencia, que
busca la sencillez de una vida sin complicaciones en una
España oscura de posguerra, la novia hacendosa, limpia,
virgen hasta el matrimonio, de ahorros para el ajuar, de
madre tullida, de ilusiones concretas, de vida previsible,
de hogar con olores de lentejas y lejía, con trajes de
primera comunión remendados y niños obreros. La novia que
en el triángulo que se produce en plena calle percibe,
como un mazazo, el engaño de Paco con su casera, y mira
a Luisa con ojos afilados, y pierde la inocencia de pronto,
y urde, asesorada por la esposa de un militar franquista,
ironía inteligente en el guión, una telaraña que al final
resulta inútil porque, en el desenlace, en un Burgos nevado,
mezcla lágrimas, sangre y destino fatal, renuncias, sacrificios,
inmolación, deseos de muerte, tras un monólogo inolvidable,
donde Maribel Verdú eleva su talento a altura y cotas indescriptibles:
"...quisiera matar a esa mujer, pero sé que Dios no me
dará guerzas... Desde lo más profundo de mi alma siento
la necesidad de acabar... Quiero morir y sé que tú quieres
que muera... Hazlo Paco, mátame... Líbrame de este suplicio".
Antes, Luisa, victoria Abril, le había
sugerido a un atribulado Jorge Sanz: "Paco, matalá...".
La guerra de dos mujeres por conseguir el objeto de sus
diferentes deseos, termina en el campo de la experiencia,
la pasión, lo desconocido. Y luego, tras uno de esos planos
en los que Maribel, la catriz de raza, demuestra que está
en este mundo para hacernos compartir personajes, intensidades,
para crear y hacer inmortales presencias, instantes de
cine en estado de gracia, entonces, digo, aparece la navaja,
otra vez esa navaja de Buñuel, insistente, sacada de "Un
perro andaluz", y aparecen los zapatos, los pies cubiertos
con medias baratas, las gotas de sangre, y el abandono
frente a una catedral inóspita que mira la nieve y a algún
viandante solitario desde una indiferencia arquitectónica
fría, como la temperatura en Burgos aquel invierno de rodaje
duro, pero entrañable, con Vicente Aranda.
La muerte, inolvidable , de Maribel
Verdú en Amantes persiste en las
retinas tras años de visión, como una de esas secuencias
imperecederas, de antología, con las que el buen cine español
nos regala de vez en cuando. Y cuando el abrazo final,
de Paco y Luisa, en el andén, y hasta el cartel de la detención
de los amantes nos deja como no sé si incierta conciencia
tranquila, y llega el fin, y hasta las luces de la sala,
y el cigarrillo, y unos minutos de adecuación a la realidad,
al día a día, nos vuelve a golpear, todavía grabado a hieroo,
el plano de Maribel, su breve e intenso monólogo bajo la
lluvia, Burgos, la nieve, el fajo de billetes, el banco
en la plaza, sus lágimas, sus píes desnudos, su muerte,
como una de las bellas artes dentro del cine.
El arte de morir, que esta actriz dotada
de instinto y seducción a la cámara, nos regala en esta
cinta de Aranda, la convirtieron por derecho propio en
una de las intérpretes jóvenes con mayor proyección del
cine español. |
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