por
Rosa Alvares

Nova
V / 2004

 
         
 
     
 
 
     
     
 

Maribel no tiene mucha ropa en su armario, pero la que tengo es de calidad. En París me compré unos manolos, de Manolo Blahnik, que eran mi sueño. Pero no soy una fashion victim, sólo elijo lo que me gusta. Las camisetas las compro en la sección de niños de El Corte Inglés, pero encima me gusta ponerme una chaqueta de Chanel. No puedo evitarlo. Y declara su amor por los bolsos ¡y la ropa interior!

 
     
 
 
 
     
 
 
 
 
     
     
 

Maribel Verdú derrocha energía. No hay más que ver cómo llega al plató de Nova para someterse a nuestra sesión fotográfica. Acaba de venir de unas cortas vacaciones tras el rodaje de "Mar Rojo", una película para la televisión en la que interpreta a una madre soltera que ejerce de bailarina de strip-tease. Además, continúa su gira teatral con "Por amor al arte".

 
     
     
 

Guapa, simpática, felizmenta casada... En tu caso, muchas estarían más que encantadas.
Creo que todo va bien, pero también tengo mis momentos malos, tristes, en los que todo me afecta mucho. Por ejemplo, el 11 de marzo fue un mazazo. Me deprimí de verdad, no tenía ganas de nada. La verdad es que me parecería un horror estar encantada de conocerme.

Los actores trabajáis con sentimientos, con experiencias. Sois puro material sensible...
Y muy susceptible. Quizá más que cualquier otra persona, lo que no quiere decir que sintamos más las cosas. Jugamos con sentimientos ajenos y eso influye, que duda cabe.

¿Cómo llevas moverte en un ámbito en el que estás expuesta a la mirada de los demás?
Hay gente a la que por el hecho de ser famoso se le va la olla. No saben que hoy funciona tu trabajo y estás arriba, pero que mañana, a lo mejor, ni se acuerdan de ti. Si hay algo que veo con claridad es que tengo los piés en el suelo. Lo único que me molesta es la falta de educación, de respeto, pero si me entran bien no hay problema.

Has tenido éxito desde muy joven. ¿Cómo te ha afectado?
Todo depende de qué tipo depersona seas y también de la gente de la que te rodeas. En mi caso, se trata de personas que no potencian la estupidez a tu alrededor, que no permiten que te creas más que los demás. Y eso me ha proporcionado mis amigos y mi familia.

A pesar de la imagen de perfección que podáis dar las actrices, surgirán los complejos...
En cualquier entrevista con un famoso lees; "Superó el problema de las drogas", "superó su adicción al alcohol", "superó la depresión", "de pequeña era el patito feo"... Chica, estoy harta de oír esas cosas. Yo soy una tía normal. He tenido momentos de complejos, momentos con la autoestima mejor. Ahora es cuando más segura estoy de mí porque he aprendido a no machacarme, a gustarme y a quererme como soy. Además, tengo gente a mi alrededor que me coloca la autoestima donde tiene que estar.

¿Eso resulta fundamental?
Lo mejor es sentirte querida, deseada, saber que eres la persona más importante para alguien o para mucha gente. Los más miserables del mundo son los que hacen sentirse mal a los demás. esos que se dedican a hundirte, a sacarte los defectos. Entonces, ¿para que están contigo?

Imagino que con tu marido, Pedro Larrañaga, eso no te pasa...
Es que tener una relación con él ha sido lo mejor que he hecho en mi vida.

Fuisteis amigos antes que pareja, ¿verdad?
Sí, nos conocíamos muy bien. No fue un amor a primera vista. Es una cosa muy especial de la que no me gusta hablar porque, si la gente no me conoce, me cuesta explicarlo. Llevamos cinco años juntos. Pedro me ha dado un poso de tranquilidad y calma, pero sin estarexenta de pasión, de entusiasmo. Me gusta el equilibrio, sin embargo, necesito mi efervescencia, mis dosis de pasión.

¿Los tuyos te dan estabilidad?
Sí, por supuesto. Me lo paso pipa cuando voy a ver a mis padres y a mis hermanas, que viven al lado de Benidorm. Me encanta quedar con mis amigos en una casa y no me gusta salir por la noche de discotecas. Me las he recorrido todas en otra etapa y ahora me dan mucha pereza. Disfruto de las cosas más sencillas, como tomar el sol, comprar flores, escuchar música, leer o pasear con mi chico y mi perro, Tito, por el parque de El Retiro.

¿Sigues firme en tu decisión de no ser madre?
Para que una mujer se sienta realizada no le hace falta tener hijos. No quiero reivindicar nada. Estoy harta. Sólo quiero que las personas respeten la decisión de no tener hijos porque, sencillamente, en un momento determinado no te apetece. Yo respeto a quienes sí quieren tenerlos. Y punto.

 
   
 
     
 

A la hora de cuidarse, Maribel reconoce que no es demasiado fiel a una marca de cosméticos, pero cuida mucho de su imagen porque le apasionan todos los potingues.

Si tengo un vicio son las muestras: de un exfoliante, una hidratante, un champú, un gel... No es por coleccionarlas, sino porque las uso; son muy cómodas en los viajes.

Me encantan las cremas: una reafirmante para el muslo, un contorno de ojos, una nutritiva para la noche, una mascarilla, un sérum... Yo me lo pongo todo. Si hacen algo, fenomenal, y si no... tampoco pasa nada.

Es un puro nervio, pero Maribel también necesita sus ratos de sosiego. Por eso, se declara fiel seguidora del yoga y del método Pilates: dos formas de sentirse bien por dentro y demostrarlo por fuera.