por
Julia Higueras

Línea Saludable
IX / 2004

 
         
 
     
 
 
     
     
 

Marcas de ropa:
Le gustan las buenas marcas y su armario está lleno de pantalones y camisas: tiene docenas, y le gusta combinarlas construyendo sus propios looks.

Diseñadores preferidos:
Los mejores, desde Armani, Valentino o Prada.

 
     
 
 
 
 
 
     
 

Cómo cuida su piel:
La mantiene siempre bien limpia y muy hidratada. Se aplica crema en manos y pies todas las noches.

Como se maquilla:
Le gustan los colores tierra para los ojos y los tonos naturales para la boca, un poco de colorete y ... lista.

Perfume fetiche:
Antes era un fan de Bulgari, que ahora usa de vez en cuando, y últimamente le gusta Celine y una fragancia muy floral de Annick Goutal.

Su peluquero y maquillador:
Acude al centro de Carmen Navarro y es fiel a las técnicas que esta profesional le recomienda.

 
     
     
 

Es atractiva, simpática, alegre, dinámica y una de las españolas más deseadas. Pero también es fiel, responsable y "legal". Esos rasgos han convertido sus sueños de niña -ser actriz- en realidad. Y serán ñps que quizá consigan que pronto la veamos en Hollywwod.

 
     
     
 

Una niña menuda y morena rodeada por bellezas rubias y esculturales que, aún siendo bajita, estaba empeñada en ser modelo internacional. Así se ve Maribel Verdú cuando echa la vista atrás y recuerda sus primeros cástings. Ahora, 21 años después de su primer trabajo publicitario, pasea una gran maleta llena de títulos cinematográficos, obras de teatro y hasta incluso ha grabado un disco. No consiguió subirse a una pasarela pero sí ser reconocida como una de las mejores y más prolíficas actrices de nuestro pais.

Rebosa belleza porque es feliz.
"Supongo que haber elegido trabajos de calidad y dignos me ha traído hasta aquí, pero también influye que el director con el que trabajes sea un tío válido, con talento, y haga una película estupenda. Yo he tenido la suerte de trabajar con los mejores y he aprendido mucho al lado de cada uno de ellos."

Si al principio, al compararse con las guapas modelos que iban a los cástings se sentía un poco "patito feo", con los años ha ganado en seguridad y luce una figura envidiable.

"No tengo problemas de peso, todo lo contrario. Puedo comer lo que quiera sin temor. Y desde luego no prescindo de caprichos poco recomendables, pero habitualmente me alimento de manera equilibrada". La fórmula para sentirse bien dentro y fuera no es otra que la de la felicidad controlada: "Estar contenta, sentirme de verdad a gusto y tranquila. Es lo más cercano que encuentro para explicar los estados de felicidad que te ponen 'monísima'."

El yoga la ayuda a estar en forma.
Aficionada a los deportes desde niña, Maribel era forofa del fútbol y del tenis hasta que llegó a su vida el yoga.
"Me dolía muchísimo la espalda y el estómago y no había manera de que se me pasara. Pero un buen día, hace ya tres años descubrí el yoga y lo practico tres horas todas las semanas. Me ha cambiado la vida. Ya no puedo vivir sin practicarlo, me resulta imprescindible porque soy consciente del bienestar que me proporciona." Y muchos son los beneficios que ha consetguido con esta técnica milenaria:
"Me ayuda a mantener los pies en la tierra, soy más equilibrada y los problemas los resuelvo con mayor optimismo. Además, me ha hecho darme cuenta de que lo importante de la vida son los detalles pequeños, esos que se pasean a nuestro lado cada día pero que no tenemos tiempo para ver. Ahora, jamás derrochomi energía en discusiones tontas y tengo un gran sentido de la justicia."

Es difícil verla de mal humor o desairada porque le puede su personalidad positiva. Siempre ve la borella medio llena y nunca medio vacía: "No suelo llevarme mal con la gente porque soy una persona sociable. Si alguien no me gusta, jamás lo trato mal, qunque sí con cierta indiferencia. La vida es muy corta y quiero vivirla sin desasosiego ni discusiones." Y vaya si la disfruta: "Que me quiten lo bailado, ¿sabes? Mañana me puedo morir, y sí, es una pena porque a mí me gusta mucho la vida, pero ¡cómo me lo he pasado yo! Podría morirme a los 90 años sin haber hecho nada, a lo mejor tener un hijo o... nada más: qué frustración. Pero muérete a los 34 con una vida estupenda."

No siente necesidad de ser madre
sigue sin querer tener hijos. En sus trece y no hay quien la apee del burro: "Quiero perros no niños. Tengo un yorkshire precioso desde hace años y no concibo la vida sin él. A Pedro le he dicho que ahora hay dos hombres en mi vida: él y Tito (mi perro). No tengo instinto maternal, no quiero estar toda la vida pendiente de un hijo." Pedro Larrañaga, su marido desde el 2 de septiembre de 1999, lo acepta sin más. Y, puesto que hablamos de pareja, nos asalta la duda: ¿Mejor casada que soltera? "Antes de casarme con Pedro el matrimonio no entraba en mis planes, nunca me había interesado. Hoy lo aconsejo. Pero, claro, también hay que tener la suerte de encontrar a un marido como el mío y saber dar tanto o más de lo que recibo. Esto no sólo lo hago con mi pareja, también con los amigos y la familia. Estos últimos años me he volcado en mi vida personal. Es la que me da serenidad, equilibrio y energía positiva para poder afrontar los retos cotidianos. Me vuelco en vivirla a tope y en ser feliz."

Y nos creemos que lo es. La felicidad, como el sufrimiento, se refleja en los ojos y entodo el rostro. Su cara es, especialmente en los últimos años, un auténtico ejemplo de dicha.