por R. Aullon.

laverdad.es
1 / V / 2004

 
         
 
     
 
 
     
     
 

La Verdad Digital nos narra el encuentro de Maribel con una admiradora de 17 años, enferma de anorexia nerviosa, que fue a saludarla a la salida de una actuación en Murcia.

 
     
     
 

Esther tiene 17 años, sufre de anorexia nerviosa, y hace algún tiempo que ha decidido plantarle cara a la enfermedad: luchar para que no termine con ella y con los que la rodean. Decidió escribir algo, un cuento, un relato, en el que poder plasmar sus «sentimientos reales». Unos amigos le recomendaron que fuese a ver una obra de Maribel Verdú, su ídolo, en Murcia, porque la ayudaría mucho. Esther fue decidida, y emocionada, tras la representación, se acercó a hablar con la actriz. Conversaron un rato, Esther le contó su problema y Maribel Verdú, conocedora de cerca de la enfermedad, le dio todo tipo de ánimos. Esther no pudo entonces darle algo que había escrito y que quería que Maribel Verdú leyera. Fue entonces cuando decidió ponerse en contacto con 'La Verdad', para que el periódico actuase de puente entre ella y la actriz.

A pesar de que ha pasado algo más de un mes, y de que sus días transcurren de escenario en escenario, Maribel Verdú, recuerda perfectamente cómo fue su encuentro con Esther: «Nosotros salíamos por la puerta de actores, y había, como siempre, un grupo esperando para recoger autógrafos, y entre toda la gente allí estaba ella, super discreta. Me la presentó una amiga y enseguida vi lo que le pasaba».

Maribel lo reconoció enseguida porque ella conoce muy de cerca la anorexia. Sabe lo que es y cómo se lleva poco a poco la vida de la gente. «Por desgracia -aclara Maribel- tengo a alguien muy cercano a mí con esta enfermedad, y por eso me permito hablar de ello, porque lo veo y lo vivo. No es ninguna broma, se trata de una enfermedad muy seria». Maribel hace memoria y recuerda que Esther le contó que unos amigos le recomendaron la obra porque «yo digo una frase que creían que a ella le serviría mucho: es el vivo ejemplo de nuestra obsesión por la apariencia de las cosas... Ahora espero que le haya servido». Cuando La Verdad se puso en contacto con Maribel Verdú para entregarle la carta de Esther, lo primero que la actriz dijo fue que «era una princesa. Me pareció una niña muy dulce, preciosa, muy guapa...».

La anorexia nerviosa es una enfermedad psicológica que se manifiesta a través de los trastornos en la alimentación, algo de lo que, dice Maribel Verdú, «tienen mucho de culpa los medios y esa imagen que desde todas partes se transmite de que tenemos que ser perfectos en todo. Yo comprendo perfectamente que eso pueda ser frustrante para muchas personas, pero lo que creo que hay que comprender es que sólo unos pocos son modelos, los demás no. Y seguimos siendo felices».

Para Maribel, «las personas anoréxicas suelen ser también las más inteligentes, por eso a veces es difícil comprender el problema. Suelen tener unas cabezas maravillosas, como Esther, y da mucha rabia que sólo se preocupen por su físico». Maribel es consciente de que ella misma es un estereotipo para muchas chicas que la admiran y desean ser como ella: «Yo estoy delgada, pero como de todo, hago ejercicio, estoy muy sana, muy fuerte y no me privo de nada, que es lo importante, no estar flaca, hecha un monstruo, deformada y lo más importante, perdiendo la salud. No merece la pena estar deprimida por tener unos kilos demás, según para quién, ni tampoco merece la pena hacérselo pasar mal a los que te rodean, que no son tontos y se dan cuenta de todo».

Maribel tuvo ocasión de leer el texto íntegro de Esther, que La Verdad le remitió: «Me sorprendió mucho. Por un lado, por lo bien escrito que está, y por otro por lo sincero que es. Lo leía y veía los problemas que tan de cerca conozco. Fue escalofriante».

A través de esta conversación con La Verdad, Maribel Verdú aprovecha para mandarle un mensaje directo a Esther: «Eres una princesa, Esther, pero de verdad, así que no te dejes llevar por la enfermedad, que tú tienes mucha cabeza, que tú vales mucho, más que nada, así que utiliza toda tu inteligencia para ganar esta batalla y para lograr las cosas que desees, no para hundirte a ti y a los que te rodean, no hagas tonterías y, sobre todo, no te rindas, mira la cara bonita de la vida. Vive».