por
Cipriano Torres

Semana de Cine Español de Lorca
6 - 10 / 5 / 2003

 
         
     
 

Has hecho publicidad, teatro, cine, televisión, ¿A qué has dicho, o dices, no?
He hecho de casi todo. Hasta he presentado un programa de José Luis Moreno. En esta vida has de hacer cosas porque te dedicas a esto, y ya está, comes de esto. Pero, fíjate, haciendo el programa de José Luis Moreno me salió Belle Epoque. Son cosas de este trabajo, y hay que asumir riesgos, y no me arrepiento de nada. Incluso me río de algunas cosas que he hecho, pero al mismo tiempo me alegro de los trabajos estupendos que he llegado a hacer. La vida es una oferta repleta de errores y de aciertos, ambos igual de necesarios y estimulantes. Volviendo a tu pregunta. ¿A qué digo que no? No lo sé. Nunca se sabe si algún día tendré que volver a hacer un trabajo con José Luis Moreno. Y sobre todo, lo que no hago es renegar de lo que hago.

¿Alguna película en que te enbarcaste sin estar muy, muy convencida?
Sí, claro, las hay. son los mayores errores que puedes cometer. Cuando yo me embarqué en lo de José Luis Moreno, siguiendo con el ejemplo, lo hice a conciencia, entregada, me embarqué por completo porque consideraba que era una buena experiencia para mí. sin embargo, lo peor es hacer películas de compromiso a sabiendas de que no te gustan. Eso es un suplicio.

¿Qué trabajos rescatarías a pesar de que la crítica o el público, quizá, no respaldaran ese trabajo?
Es curioso. Siempre han coincidido las opiniones. Cuando he estado satisfecha de un trabajo, tanto el público como la crítica han opinado igual que yo, cuando digo tres palabras en El beso del sueño -Rafael Moreno Alba, de 1991- la crítica me pone a parir, igual que yo. Al contrario, en Carreteras secundarias -Emilio Martínez Lázaro, 1997- o La Celestina -Gerardo Vera, 1995-, ensalzan mi trabajo, y también coincido, porque me parecen buenos trabajos.

¿Consideras que hay una película que sea un punto y aparte en tu carrera?
No tanto eso como reconocer que hay etapas. Una primera podría ser la de El año de las luces -Fernando Trueba, 1986-, o Amantes -Vicente Aranda, 1990-, y luego La Celestina, junto con La buena estrella -Ricardo Franco, 1997-. Siempre lo digo porque yo estuve retirada casi dos años haciendo televisión y teatro, y volví con La Celestina. Y por supuesto otra etapa es la de Y tu mamá también -Alfonso Cuarón, 2000-.

¿Trabajo hecho, trabajo olvidado? ¿Eres indulgente contigo, o no hay motivos?
No tengo costumbre de ver mis trabajos anteriores. Si alguna vez ponen una película mía en televisión, veo un poco, pero no estoy ahí pendiente para ver como lo hice, pasas. Claro que eres indulgente porque no vas a pretender ser la misma ahora que la actriz de los comienzos.

¿Llevas la cuenta de cuántas películas, series, y obras de teatro has hecho, o tienes que pensarlo?
No lo llevo. No tengo ni idea. No se trata de conseguir un número de películas. A esas cosas no le doy ninguna importancia.

Háblame de directores. Igual que ellos tienen actores o actrices fetiche, ¿tú tienes tus directores fetiche?
Directores fectiche, no. Sí tengo directores que me gustan más que otros o con los que me entiendo mejor, y algunos que son hasta amigos. Lo era Ricardo Franco, y lo es Gerardo Vera, por ejemplo. Hay otros con los que mantengo una relación estupenda, que nos llamamos, y a los que adoro, y ahí están Fernando Trueba o Vicente Aranda. Con otros me llevo muy bien, y con los que trabajo a gusto, como Martínez Lázaro. Hay muchos, y maravillosos.

Ante dos buenos guiones, ¿qué prefieres, cine, televisión, o te da igual?
Depende. Si es un buen guión, y lo dirige Trueba, me da igual hacerlo en cine que en televisión, no leo ni el guión. Si es un buen guión, pero desconfío del director, o me parece que algo falla, entonces me da igual, quizá preferiría hacerlo para televisión.

¿Consideras fallida la serie Código Fuego, retirada de Antena 3?
Por supuesto. La serie no ha llegado al público, y el público es el que decide, eso es así. Los actores cumplimos con nuestro cometido en la serie. Comenzó la emisión con un 25% de cuota de pantalla en una cadena que tienen varios puntos por debajo, en esa cuota de pantalla, de cualquier cadena. Al principio a la gente le interesó la serie, a ver que pasaba con Coronado, con Langa, con Maribel, pero luego fue cayendo, cayendo, hasta llegar a un 14%. Claro que es fallida la serie, no se puede defender lo indefendible. Durante la gravación de los capítulos lo intentamos todo, incluso metimos mano en los guiones, era una locura, pero no hubo manera. Tanto José Coronado como yo estábamos convencidos de que íbamos a terner seie para dos años, estábamos muy ilusionados con ella y con el mundo que estábamos conociendo, fue increible, pero no fue así.

De tener que compararte, ¿con qué tipo de actrices te consideras más cerca, y no tanto por edad como por el talante o el enfoque de su carrera?
Mi sueño sería alcanzar ese grado de equilibrio que tienen algunas actrices que se manejan con la comedia, con las que te partes de risa, y en el drama, y en ambos registros son creíbles. Crelo que ahí está el talento que hace completa a una actriz, o un actor, claro. Que un artista me haga reír, y que además si me cuenta una historia seria me ponga los pelos de punta, para mí es el colmo. ¿En España? Por supuesto que tenemos ese tipo de perfiles, y de gran altura. Acabo de hacer una película don Jorge Sanz y MAría Barranco -Tiempo de tormenta, de Pedro Olea- en la que se dan ambas situaciones, y las bordan.

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